Con motivo de la celebración de un aniversario más de nuestra gloriosa Guardia Republicana del Perú, mi mente engloba muchos recuerdos desde que llegue a esta enigmática y hermosa tierra tropical que me dio cobijo cual madre a su hijo, para amarla, cuidarla y respetarla; recorrí con mis hermanos de armas muchos parajes de mi querida sierra e inhóspita selva donde nuestra única y consagrada misión era velar por la seguridad de nuestros hermanos civiles y por la intangibilidad de nuestro territorio patrio en la zona de frontera.
Venimos de hogares donde el trabajo era la obligación de todos los días, donde el sacrificio parecía una fatalidad que no podíamos evitar, donde nuestros padres nos pedían que no abandonáramos la lucha contra aquellos que ilusamente confundieron su camino, en aquellos tiempos donde el terror era como el pan de cada día y que ahora estos, pretendan nuevamente continuar con esos ideales trasnochados, que no conducen a nada bueno; infelizmente para ellos, porque nuestra sociedad que lo condena, tiene depositado su confianza en su Policía Nacional que no permitirá bajo ningún contexto el rebrote de estos revoltosos y transgresores, porque, nuestra institución, garantizará la tranquilidad y la paz que todo ciudadano se merece, pese a esos escenarios mediáticos de nuestra política, nos permite ver un futuro con mejor optimismo.
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